Comentario con spoiler sobre Los Últimos Jedi

El nuevo fragmento del eterno mundo de Star Wars tambalea entre la nostalgia y los riesgos narrativos. Dependiente de los personajes y momentos épicos de la saga original, brinda una secuela con altibajos emotivos. Congruente con la técnica de cocinar de su director.

Este punto de la galaxia muy muy lejana, inicia exactamente en el final de The Force Awakens. La película se desarrolla en dos líneas narrativas: la disputa entre Jedis y Lado Oscuro; y la de la Primera Orden con la Resistencia. Ambas relacionadas entre sí, se unen en un acto final de dos horas y media de duración.

Rey intenta convencer a un escéptico y decepcionado Luke Skywalker de que vale la pena luchar por la Resistencia. En el proceso, el ahora maestro Skywalker se convence de que el personaje protagonizado por Daisy Ridley tiene el potencial para convertirse en Jedi, sin embargo, su fracaso con su sobrino Ben Solo lo atormenta.

La Padawan, se ve tentada por el lado oscuro al tratar de averiguar su origen y en su acercamiento con Kylo Ren, que sigue sin llenar las expectativas del Líder Supremo Snoke. En esta ocasión el maestro se revela en forma física digitalizada para demostrar su dominio de la Fuerza.

Por otro lado, la Resistencia está superada en número y en recursos por la Primera Orden, aun cuando habían resultado victoriosos en la primera entrega. Liderados por la General Leia Organa, el piloto irreverente Poe Dameron y el papel cambiante de la vicealmirante Amilyn Holdo, escapan de los vestigios del Imperio Galáctico, con el afán de conseguir el apoyo de las fuerzas aliadas. Mientras tanto, Finn, Rose Tico, y BB-8 se encargan de infiltrarse en la flota enemiga para desactivar el dispositivo a través del cual pueden darles alcance.

Dentro estas dos líneas argumentales, hay revelaciones y momentos épicos que los seguidores (¿del canon?) exigían. Ingredientes fuertes de esta “metanfetamina galáctica”. Luke, al fin recibe su viejo sable para desfachatadamente lanzarlo por la borda. Así, su pasado y el de su padre Anakin caen de un monte de Ahch-To, planeta en donde ha vivido su exilio.

Por el mismo sendero, Leia hace uso de la fuerza para salvar su vida luego de quedar a la deriva al ser destruido el crucero donde viajaba en el primer momento de la película. Se asumía que con la muerte de Carrie Fisher, la muerte del personaje era necesaria en la historia pero, como en el universo Star Wars parece todo posible, la fuerza la mantuvo con vida, aunque no así el Almirante Ackbar, quien pereció con la explosión (RIP).

El hijo de Leia, Ben o Kylo Ren cuando goza tener nombre temible, revela el origen del odio contra su tío, su familia y contra la galaxia en general. Mientras recibía su entrenamiento, su mentor Jedi descubrió un futuro incierto en su entrenamiento y se vio tentado por asesinarlo con su propia Sable de Luz verde.

Dos viejos conocidos regresan, el pequeño amigo verde y la soldado cromado. Yoda vuelve para dar una última lección a Skywalker ahora como colega maestro, el de permitir que un condiscípulo aprenda de sus propios fracasos. La Capitán Phasma regresa para caer en un enfrentamiento con Finn y su compañera Rose Tico, luego de ser traicionados por “un hacker de inframundo” (según el propio director) llamado “DJ”.

En esta misma tónica numérica, hay dos grandes momentos en la película, el encuentro entre hermanos y una cátedra Jedi nunca antes vista. Luke y Leia se encuentran en una toma a modo de despedida, en donde el primero pide disculpas a su hermana. Además, le avisa del sucesivo encuentro que tendrá con su hijo. En el enfrentamiento, Luke sacude su traje negro que utiliza en el Episodio VI antes de hacerse uno con la fuerza luego de decir a su sobrino que él no será el último jedi.

Sumados a todos estos ingredientes cocinados por Rian Johnson, director del considerado mejor episodio de Breaking Bad “Ozymandias”, las respuestas de la saga son presentadas con súbitos cambios emotivos. Se pasa de la supuesta muerte de Leia a su regreso heroico, o de la dupla entre Rey y Kylo, a un enfrentamiento entre ambos en sus respectivos bandos.

Puede o no agradar, pero los personajes engañan al espectador, cual Heisenberg, empiezan por caminar en el sendero del bien y terminan en el opuesto. Al final, esto humaniza e inunda de complejidad a los personajes de la saga. Además, la constante presencia de la muerte no permite asimilar la trascendencia de los personajes que sucumben pues la galaxia tiene que continuar.

La secuencia de escenas cinematográficas, por momentos parecen ilógicas, pues no hay continuidad narrativa coherente en algunas escenas. Pueden estar dialogando y de inmediato luchando; y la película tiene algunas escenas innecesarias, como obligada aparición en todo el film para el merchandising de los Porg.

Desde el General Hux en el primer minuto de la película, hasta el mismísimo Luke con R2-D2, hay una dosis riesgosa de humor. Aquel que en la trilogía original se hacía presente con naturalidad y recayendo en el peso de sólo unos cuantos personajes, ahora parece estar en todos.

Todos estos ingredientes son fieles al estilo de cocinar las producciones del director y la casa productora Disney, quienes ya trabajan en una nueva trilogía. Johnson, ganador del Premio Especial por Originalidad de Visión en el Festival de Cine de Sundance, ha logrado causar aceptación, tristeza, rechazo e incertidumbre entre la comunidad de fans. No hay una opinión positiva apabullante como con Rogue One, pero tampoco tan negativa como con The Phantom Menace.

The Last Jedi es una película para amarse, odiarse, deprimirse, y reflexionar sobre el viaje muy muy lejano que está por venir en Star Wars.

Escrito por Manuel Galeazzi Ramirez.

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